En los últimos meses se ha notado una caída en el número de visitantes a Costa Rica. Por ejemplo, en enero de 2024 se cuentan cerca de 299.194 turistas y en febrero se sumaron 317.830; cifras que, comparadas con las del año anterior (298.475 y 293.784 respectivamente), ya dejan entrever cambios sutiles pero importantes. Quizás lo más llamativo es que, si se mira hacia meses anteriores, en octubre de 2023 se registraron 149.548 entradas y en octubre de 2024 la cifra bajó a 138.330; noviembre muestra una historia similar (de 231.498 a 220.839) y, en diciembre, pasó de 307.603 a 306.113 visitantes.
El ministro de Turismo, William Rodríguez, comentó que uno de los factores que impacta directamente es la reducción de asientos disponibles en los vuelos. En términos generales, aerolíneas como American Airlines han disminuido su capacidad en un 15%, Delta Airlines alrededor de un 17% y, sorprendentemente, Alaska Airlines recortó en un 41% de sus asientos; menos asientos casi siempre significan menos turistas.
Por otro lado, un análisis de Proimagen sugiere que la reciente baja en el turismo no es fruto de un único factor; la incertidumbre económica mundial, combinada con tensiones políticas crecientes, hace que los viajeros sean, en la mayoría de los casos, más cautelosos a la hora de gastar. Es decir, los altos costos en servicios turísticos hacen que Costa Rica pierda frente a otros destinos que ofrecen precios más asequibles.
También se observa, según cifras del Instituto Nacional de Turismo (ICT), que en febrero se registró una caída aproximada del 7% en las llegadas si lo comparamos con el año pasado. Además, ya en los últimos meses de 2024 se vislumbraba una tendencia a la baja, como se ve en las comparativas mensuales antes mencionadas.
En lo internacional, los mercados norteamericano y europeo sufren sus propios retrocesos; el primero perdió en torno a un 4,5% entre enero y febrero, y el segundo experimentó una baja cercana al 10,5% en ese mismo período. Estos descensos reflejan, de forma general, la presión que sienten los destinos ante condiciones cambiantes del mercado.
El sector turístico del país necesita atención en muchos frentes. Uno de los problemas más evidentes es la rigidez de las políticas de cancelación de algunos proveedores, especialmente durante la temporada alta, lo que añade un riesgo extra para los viajeros. Se comenta que una mejor relación calidad-precio, junto con cancelaciones más flexibles y mayor disponibilidad durante todo el año, podrían aliviar en parte la situación.
A esto se suma la problemática de la caída del tipo de cambio del dólar; las empresas enfrentan crecientes costos —impuestos, tasas, salarios, cotizaciones sociales, electricidad, agua...— y, a medida que los ingresos se hacen más ajustados, se ven forzadas a aumentar sus tarifas, encareciendo el destino para los turistas.
La competitividad de Costa Rica se ve mermada por el alza en el costo de vida. Los precios suben y, en consecuencia, muchos perciben al país como un destino caro, sobre todo en comparación con otras ofertas que presentan paquetes atractivos y mayor flexibilidad. En este sentido, la imagen de Costa Rica se complica, ya que la competencia se posiciona mejor en el mercado.
Asimismo, la conectividad aérea plantea otro desafío. Las aerolíneas, al ajustar sus rutas según la demanda y las tendencias del mercado, han reducido la oferta de asientos. Esta medida no solo eleva el precio de los pasajes, sino que también limita la afluencia de turistas, encajonando aún más la situación.
Por último, los expertos recuerdan que las dificultades del sector van más allá de los vuelos. El incremento en los costos de alimentos, tours y otros servicios esenciales para una estadía activa sigue sumándose al problema, y la percepción de inseguridad—aunque en muchos casos es solo un factor entre varios— contribuye a que Costa Rica pierda atractivo frente a otros destinos que logran destacar sus fortalezas de forma más efectiva. El país se asocia con la etiqueta “Pura Vida”, lo que—la verdad—acaba haciendo que su presencia sea algo menos notoria.